Black Orchid se ha convertido en un símbolo de elegancia excéntrica y lujo oscuro, ideal para quien no teme ser el centro de atención. En su versión de 30 ml, encapsula toda su intensidad en un frasco compacto, perfecto para quienes quieren llevar consigo un carácter único en cualquier ocasión. Lo que hace inconfundible a Black Orchid es su comienzo intenso y fuera de lo común. Desde la salida, la fragancia despliega un acorde de trufa negra, ylang-ylang y jardín de cítricos, que aportan una mezcla entre lo terroso, lo floral exótico y lo ligeramente chispeante. Pero lo que realmente se impone es la trufa: un ingrediente poco común en perfumería, que le da un carácter casi adictivo, terroso, elegante y seductor. Esta apertura ya marca una diferencia radical con los perfumes tradicionales: Black Orchid no busca complacer, busca dominar. A medida que evoluciona, el corazón revela su verdadera alma floral oriental con la protagonista indiscutible: la orquídea negra.
Inspirada en una especie floral rara y exótica, se combina con notas de frutas oscuras, especias, y un fondo balsámico que crea una sensación cálida y narcótica. Este corazón es hipnótico, dramático, misterioso. No es floral en el sentido clásico, sino floral en clave de poder: es como un traje de terciopelo negro sobre piel desnuda. Imprime una presencia inolvidable, como la mirada de alguien que no teme quedarse solo en una habitación llena de ruido.
Finalmente, la base es rica, envolvente y sensual. El chocolate amargo, el incienso, el ámbar, el pachuli, el sándalo y la vainilla oscura se funden en una mezcla cremosa, intensa y profunda. Este fondo le da longevidad y sensualidad a la fragancia, con una estela que no solo perdura en la piel durante horas, sino que también se graba en la memoria de quienes te rodean. Es ideal para usarlo en la noche, en eventos elegantes, citas intensas o momentos donde se desea proyectar confianza, misterio y exclusividad.


































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